Tras varios años de ciberbúsqueda intermitente, finalmente localicé a José Luís Coderch, amigo de patio de escuela. Junto a él, Emilio Sol y Fernando Sánchez, constituíamos el grupo de "los 4 magníficos", unidos siempre en el fragor de los partidillos de futbol de sobremesa en la Escuela Molina de Barcelona.
Localizo a José Luís gracias a su hermano Jorge, profesor de informática y con mayor visibilibidad en la red.
Nuestro encuentro -tras 31 años sin vernos- se produce en el bar "Terra", en la confluencia de la calle de Asturias y la Plaza de la Virreina, en la Gracia profunda.
Llueve a cántaros mientras tomo mi cortado y José Luis irrumpe con ese aire gallardo pero al mismo tiempo retenido de cuando jugábamos en el patio.
(El local es muy apropiado: nube de humo, música pop y lavabos que invitan a quedarse lo estrictamente necesario; fuera llueve y llueve; Gracia está preciosa; el guión es perfecto).
Procede el abrazo y la entrega a un ejericio de recapitulación y nostalgia. El cómo-te-ha-ido de 31 años en una hora larga de conversación de café.
Revisamos el círculo de conocidos, nuestros juegos de guerra en el parque Moragas, la organización de espionaje que montamos una tarde de verano que hubiera hecho palidecer al CESID y...mis dos grandes preguntas:
-¿Viven tus padres?
Niega con la cabeza.
-¿Qué es lo que más recuerdas de la escuela?
No tarda en contestar:
-El constante revoloteo de las palomas.
(Esa respuesta me estremece. Me asalta vívidamente ese mismo revoloteo de palomas).
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez