Hace unos días presencié una surralista fiesta en pleno vestíbulo del metro bajo Plaza de Cataluña. Bajo ritmos andinos expelidos por megafonía bailaban viejetes junto a un joven psicodélico en estado de trance.
No podia creerlo.
En vagones varios proliferan mendigos de nuevo cuño. Han sutituido el clásico "Es duro tener que pedir pero más duro es tener que robar" por nuevas formas tipo dame-lo-que-quieras-aunque-sea-un-abrazo o dame-algo-que-he-tenido-una visión.
Algunos mendigos -poco avezados a su condición de pedigüeños- tartamudean tanto en sus peticiones que no se les entiende.
Sobre el aire flota una nube de comicidad y tristeza ante tanto drama social que revienta.
El sistema sangra y el surrealismo del metro es quizá un espejo hiperrealista de esta crisis que no queremos acabar de calibrar en su auténtica dimensión.
Odioso sesgo el de la información deportiva más primitiva. Sé que la máxima aconseja "creerlo para verlo" pero la campaña mediática lanzada para menoscobar los méritos fubolísticos del Barcelona es una deprimente muestra de aquel mal estilo de "hay que ganar como sea".
Jueves, 16 de febrero
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Antonio Pérez Henares
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
Casimiro López González
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Mercedes Guiot