Pasan de los 20 años. Algunos sobrepasan los 25. Les toca emplearse por primera vez. Más finamente dicho: inserción laboral. Y tienen ante sus narices un panorama muy sombrío. Tras el gran banquete de la década anterior, subsiste un modelo periclitado, que no resulta atractivo y que es fundamentalmente injusto: no proporciona oportunidades.
Los finales de los 70s fueron parecidos. Yo sobreviví a los retos de entonces. Pero no esperaba que tiempos tan oscuros como entonces volvieran tres décadas después.
Las infraestructuras son mejores, muchas familias han acumulado su pequeño o gran patrimonio. Pero la incertidumbre en el trabajo nunca había sido tan grande.
En las grandes transiciones se viven momentos de zozobra: lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer.
Me pregunto si los veinteañeros de ahora tendrán la resiliencia (capacidad de aguante) que muchos tuvimos entonces.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez