Me planto en Pamplona en un plis plas desde Barcelona gracias al tren Alvia de RENFE: en algo menos de cuatro horas.
Así da gusto viajar.
Todo el día (jueves, 7-1-10) amenazado de tormenta de nieve. En algunos momentos el aire sopla gélido, como provisto de cuchillos que arañan la piel.
Gran condumio en Casa Amparo, en el 22 de la calle Esquiroz: chistorra bien calentita de entrante, paché de verduras, solomillo super sabroso y helado de ron con pasas, todo ello regado con un vino "Cuatrocientos". Con comidas así no hay temporal que me amedrante.
Navarra es una de las principales despensas de España: verduras, carne y pescado alcanzan la condición de sublimes. También algunos de sus vinos.
Pamplona/Iruña presenta el aspecto desangelado propio de las ciudades en crudo invierno. Paseo por las cercanías de la Universidad de Navarra, por donde hace un año mi amigo Carlos Blanco me hizo de cicerone.
Tomo reconfortante vaso de leche caliente en el enorme café Iruña, digno de verse. Y luego para casa en el tren Alvia de regreso. En poco más de 4 horas, en la estación de Sants.
Hay días que cunden mucho.
Y ya puede venir el temporal.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez