Cada vez somos más los peatones que atravesamos en rojo. Y yo me avergüenzo de ello: bien mal se lo ponemos a los conductores, status que yo desempeño en contadas ocasiones.
Pero lo que me asombra es ver a viejetes barceloneses jugársela en rojo con la pierna renqueante por apurar 15 segundos de su tiempo.
Y si son pitados, algunos se rebelan hizando despectivamente el brazo.
Es el efecto maléfico que tienen las grandes ciudades: nos insuflan una prisa artificial, contra natura.
Intentaré no pasar en rojo.
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Creo que es más por simple imprudencia que por ser una gran ciudad,vivo en una ciudad muy chiquita y pasa lo mismo.
Mi teoría sobre el tema de los audaces e imprudentes adultos mayores "viejetes kamikazes" es que algunos ya no tienen demasiado apego por la vida y se arriesgan sin importar las consecuencias...sólo una teoría.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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Rafael Moreno Izquierdo
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Periodista Digital
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Antonio Jiménez