Cuando pienso en la actitud hiperatenta de la gran mayoría de los estudiantes de la Harvard Business School, me descorazono: en una parte de mis clases en España la actitud es desalentadora: gran déficit de atención.
Quizá debiéramos impartir por decreto clases de meditación y aikido: para recuperar el valor de la disciplina, estimular la potencia mental y aprender a caer y salir ilesos.
Pobres educadores si no se les ayuda...
Es disparatado que siendo los educadores un colectivo tan trascendental para el buen hacer de una sociedad no reciban el apoyo y reconocimiento que merecen.
¿No sería mejor jugárselo todo a una carta? Inversión masiva en educación y 15 años de paciencia. Veríamos unos frutos tan extraordinarios y ahorraríamos costes en otros conceptos. Por ejemplo: orden público.
Además, las nuevas tecnologías permiten maravillas. Son facilitadoras de los procesos de instrucción. ¿Por qué no las implementamos de una manera inteligente en el día a día?
Disciplina con amabilidad. Es un buen lema para la nueva educación que necesitamos. Gran necesidad, gran oportunidad.
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Suscribo la importancia de reformar la educación.
Imparto clases en una universidad levantina, con métodos alejados de la pura clase teórica. El lunes un alumno me dijo que en mi clase anterior había sido la primera vez en que se había divertido en toda la carreta. El alumno está a punto de diplomarse en Turismo, tres o cuatro años de carrera.
Algo falla en el sistema cuando aprender resulta aburrido.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
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