¿Quién acuñó el término "crecimiento personal"?
Escucho en la madrugada del domingo al lunes -medio dormido- en la emisora RAC1 (30-11-09)que fue un colaborador de Bañolas de la revista INTEGRAL, histórica publicación inicialmente ecologista y alternativa, que lo incluyó en el subtítulo de la cabecera.
Así lo revelaba el profesor Sebatián D'Arbó, a quien conocí fugazmente en los años 70, vestido de negro, al frente de la revista "Karma-7", con sede en el Paralelo barcelonés.
Me intriga saber quién fue tal lúcido colaborador gerundense.
Sé que el frío en Boston ya es intenso por estas fechas. Que las nevadas están al caer.
Con todo siento -desde Barcelona- cierta nostalgia por aquella tierra y mis rutinas havardianas.
Cada vez soy más consciente de que la lengua castellana está más protegida en Hispanoamérica que en la propia España.
Llega a mis manos una sensacional "Antología Viva", un CD editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, que contiene textos -declamados por ellos mismos- de autores tan eximios como Jorge Luís Borges, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz o Carlos Fuentes.
El gesto del futbolista Iniesta (don Andrés por estos lares, debido a su elegancia deportiva) de hacer callar a Cristiano Ronaldo ha dado pábulo a muchos comentarios en los medios de la capital.
Es como si el jugador hubiera perdido una especie de virginidad deportiva al explayarse con un gesto contundente ante el rival.
He visto un buen Madrid esta tarde en el Camp Nou, um mal juez de línea (muchos errores) y un portentoso Puyol. Vuelve el Barça a hacerse con el liderazgo en la Liga tras ganar 1 a 0.
Delante mío, siguiendo el juego con devoción desde tribuna, la hermana de Iniesta.
Se me hace obvio que el Madrid tiene mimbres para hacer un gran equipo: si a ello pone paciencia y tesón.
Tomen nota: "Visibilidad". Publicado por Ediciones Gestión 2000. Cómo gestionar la reputación de una marca en Internet. Incluída la nuestra: nuestra marca personal.
Buen libro a cargo de Cristina Aced, Neus Arqué, Magali Benítez, Bel Llodrà y Eva Sanagustín.
Con las tres primeras presentamos el libro en un concurrido acto el miércoles pasado (25-11-09) en la escuela de negocios EAE de Barcelona. Muchas preguntas para un tridente de expertas que viven en el ciberespacio como sirenas en el agua.
Dentro de 24 horas el FC Barcelona y el Real Madrid dirimirán sus fuerzas en el Camp Nou. La expectación es muy grande. Tengo ya mi entrada en tribuna, gentileza de mis suegros.
Con todo, hay algo que me preocupa: observo rabia en mi entorno madrileño. No desearía que esto perjudicase la inminente aparición de mi libro "El Método Guardiola".
No deseo que mi libro sea percibido como pasarle la mano por la cara al rival histórico. Sería un propósito alicorto. La meta es reivindicar los valores humanos y cívicos como palancas de éxito deportivo y managerial.
Yo voy por ahí. Me crean o no.
Una semana después, regreso a Oviedo para impartir de nuevo diseño de planes de comunicación en la Universidad. En cada visita encuentro la ciudad todavía más espléndida que en la vez anterior.
He leido con agrado -en su versión catalana- el ensayo de Jordi Pigem "Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista", publicado en castellano por Kairós. Traza un sugestivo -por lo necesario- cambio de paradigma en las relaciones planetarias. El desenfreno por el consumo tiene las horas contadas. Tal como preconizan los partidarios de la llamada psiconomía, es la hora de poner la economía al servicio de la persona. Y no a la inversa.
A saberse poner en el lugar del otro lo llamamos "empatía" o "capacidad empática".
Si tuviéramos que formular las claves de la buena comunicación, la empatía ocuparía un lugar preferente.
Se me hace evidente que el nivel de juego del FC Barcelona ha experimentado un bajón (anoche, 21-11-09, Atlético de Bilbao 1-Barça 1).
A mi juicio, se refleja especialmente en la insuficiente puesta a punto de cuatro jugadores: Messi, Henry, Iniesta y Alves.
Vuelvo a volar y con un cierto desparpajo, tras un año y medio de extraña ansiedad al hacerlo.
La ansiedad:tal como vino, se fue.
Mis frecuentes viajes transoceánicos del último semestre han ayudado a ello: quieras o no quieras, el volar que causa la aflicción es también la medicina.
Son especialistas en turbar el descanso del fin de semana y no aceptan un no por respuesta: el servicio de captación de clientela de Jazztel es insidioso. Puro incivismo. Un asedio frente al cual invito a mi comunidad lectora a hacer ascos a esta compañía abominable.
El Fontán da nombre al eje comercial contiguo al Ayuntamiento de Oviedo. Su núcleo es un mercado con mucho colorido y los tenderetes que se desparraman a su alrededor. Aportan una imagen vivaz y serena a una capital de por sí tranquila y pulcra: la muy noble, muy leal, benemérita, invicta, y gloriosa buena ciudad de Oviedo.
Qué extraño placer el de blogear desde una terminal de aeropuerto inmerso en la noche centroamericana. Me encuentro en el aeropuerto de Tocumen, el principal de Panamá, a punto de embarcar rumbo a Madrid y Oviedo. La humedad se hace agua en los ventanales. Concluyo mi primera visita a Panamá.
Un error típico de quien llega de nuevo a una organización es la falsa creencia de que la historia empieza con su llegada. Error garrafal.
Todos los lugares (casas, empresas, instituciones) suelen tener una larga vida previa. Nuestra llegada tardía no nos excusa de su conocimiento. Al fin y al cabo, ese pasado condiciona nuestra feliz incorporación.
Nunca estuve en Panamá. Y a fuer de ser sinceros es un país que me intriga por la resonancia de su importancia geoestratégica y por la increíble exhibición de ingeniería que constituye el Canal.
En las próximas horas llegaré a Panamá City en viaje profesional y espero poder dar cuenta en días posteriores de las muchas cosas singulares que debe de haber allí.
Veinte años después de la caída del Muro berlinés, recuerdo vívidamente mi convivencia con él aquel final de noviembre de 1985 en que residí en Berlín Occidental. A menudo iba a correr junto al Muro y me entretenía leyendo todo tipo de graffittis y reclamos.
Me ha costado 5 euros pero he dado con un frasco del mítico Vick Vaporub, ese frasco verde que me ha acompañado toda la vida con su impenitente olor a menta, alcanfor y eucalipto. Impregnado por el cuerpo, te proporciona una sudoración garantizada.
Hacía mucho tiempo que no me resfriaba. Y ya está de nuevo aquí: sin fiebre pero con irritación en la garganta.
Me retrotrae a mis muchos resfriados de niño y a gripes largas y convulsas. Momentos en que se forjó mi adicción a la radio y a los libros.
Cuán importante es tener consciencia de que somos una marca. Cada uno es una marca. Y como tal debemos tratarnos, especialmente a la hora de divulgar lo que hacemos y aquellos a lo que aspiramos.
Leo con interés unas declaraciones de Paul Romer, especialista en teoría del crecimiento económico y candidato al premio Nobel de Economía.
Apunta a normas que favorezcan la plena movilidad. Incluso al cambio fácil de profesión y al disfrute de años sabáticos. Son las nuevas ideas la clave, no los productos.
Ofrezco a mis lectores un resumen de la entrevista que mantuve el viernes, 30-10-09, con el experto estadounidense en gestión del talento Dan Coyle.
Estoy escuchando vía YouTube.Com viejas bandas sonoras de westerns de los sesenta. Es música que me evoca las sobremesas de los domingos, abuelos, padres y nietos juntos frente a la tele para visionar "Bonanza" y otras series al uso, preludio de los musicales con canciones de Los Mustang, los Sírex y el Dúo Dinámico.
Cada vez somos más los peatones que atravesamos en rojo. Y yo me avergüenzo de ello: bien mal se lo ponemos a los conductores, status que yo desempeño en contadas ocasiones.
Pero lo que me asombra es ver a viejetes barceloneses jugársela en rojo con la pierna renqueante por apurar 15 segundos de su tiempo.
Y si son pitados, algunos se rebelan hizando despectivamente el brazo.
Es el efecto maléfico que tienen las grandes ciudades: nos insuflan una prisa artificial, contra natura.
Intentaré no pasar en rojo.
Cuando pienso en la actitud hiperatenta de la gran mayoría de los estudiantes de la Harvard Business School, me descorazono: en una parte de mis clases en España la actitud es desalentadora: gran déficit de atención.
Quizá debiéramos impartir por decreto clases de meditación y aikido: para recuperar el valor de la disciplina, estimular la potencia mental y aprender a caer y salir ilesos.
Pobres educadores si no se les ayuda...
Hay adjetivos que definen un ambiente. Por eso se prodigan, nos envuelven e impregnan.
Tres adjetivos me llaman la atención. Son de la lengua inglesa y se utilizan a menudo en los ambientes de Harvard: inspiring, challenging y exhilarating.
Oigo voces desesperadas en la madrugada. Me las suministró anoche un programa de Radio Nacional de España sobre el paro. El teléfono sacaba humo.
Sugiero a mis amables lectores la lectura del articulo adjunto: "Cerrojazo informativo", a cargo de la Defensora del Lector del diario El País Milagros Pérez Oliva.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Cerrojazo/informativo/elpepuopi/20091101elpepiopi_5/Tes
En ese archivo audiovisual de fascinantes reclamos que constituye YouTube.com encuentro el discurso de Bill Gates en la ceremonia de graduación de la Universidad de Harvard de julio de 20007. (www.youtube.com/watch?v=AP5VIhbJwFs&translated=1)
Me llama la atención su apuesta decidida por el altruismo en el marco de una las Universidades más filocapitalistas de los Estados Unidos.
He tenido el placer de conocer y entrevistar a Dan Coyle, autor estadounidense de libros sobre el talento en el campo deportivo. Suyo es un libro de referencia sobre el ciclista Armstron.
En su último libro, "Las claves del talento" (editorial Zenith), defiende el carácter básicamente no innato del talento. Compré su libro en inglés ("The talent code") en la librería cooperativa del MIT. Me lo zampé en el vuelo Boston-Madrid-Barcelona.
Lunes, 13 de febrero
Miguel Ángel Violán
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
Casimiro López González
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Mercedes Guiot