Es interesante leer las declaraciones de Samuel Eto'o al diario LA VANGUARDIA de hoy. Después de reiterar que él siempre va de cara, falta a la verdad: no la dice, no explica el íntríngulis de su salida del FC Barcelona. Si hay que interpretar sus palabras, Pep Guardiola queda como un gran fariseo.
Desde un punto de vista mediático, es inteligente la contención de que hace gala el camerunés: preserva el recuerdo positivo de su paso por el club. Se va con los bolsillos llenos. Presume de buen corazón. Pero por sus obras los conoceréis. No por sus palabras.
En cuanto a Guardiola, todo apunta a que ha popinado una fenomenal patada en el culo de Samuel Eto'o. Una patada sibilina, premeditada y con la finezza de aquellos cardenales romanos (en la Italia que Pep llegó a conocer) profesionales de la intriga y el maquiavelismo.
Estamos ante el descubrimiento de una nueva e interesante faceta del entrenador azulgrana: la puñalada amable y certera.
Martes, 14 de febrero
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