Arrastro molestias en las lumbares desde el retorno de mi último viaje a Boston en junio-09. A pesar de las muchas sesiones de natación, la molestia no desaparece. Pero creo que ya he encontrado remedio.
Aparte de los masajes aliviantes con pomada de árnica, hay algo que me funciona de manera inmediata: cinco minutos de ejercicios matinales con la postura yóguica perro para abajo, cuyos beneficios ya he glosado en alguna inserción anterior.
Los efectos del ejercio son automáticos: alinea la pelvis y fortalece de inmediato el vientre. Es un estiramiento intenso pero fácilmente controlable que puede ensayarse en cualquier rincón (visto por un extraño no quedas en postura decorosa pero eso es irrelevante).
Creo que he encontrado una feliz solución a una persistente molestia.
(Con todo mi agradecimiento al inspirador mundo canino).
Martes, 14 de febrero
Jaime Rodriguez
Miguel Ángel Violán
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
Casimiro López González
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Mercedes Guiot