Ecuatoriana o salvadoreña, qué más da, la dama se mantenía hierática en la cabina de los ciegos de la avenida Gaudí. En sus manos una humeante taza de café.
Los días pueden hacerse tediosos pero siempre hay ese momento de confort que nos redime, nos abstrae y eleva.
El café humeaba, al igual que los recuerdos de la dama ecuatoriana o salvadoreña. Qué más da.
(Cosas que uno ve por la calle).
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez