Fue hace unos tres años en el mar de la isla caboverdiana de Sal. Cometí la temeridad de bañarme con las gafas puestas. Un golpe de ola -allá el mar es muy traidor- me las arrebató en un santiamén...
Me acompañaban Felipe Alonso, de la agencia Efe, y Manuel Antolí, redactor-jefe de LECTURAS. Este último se dotó rápidamente de unas gafas submarinos e inició la operación rescate en el agitado mar. Como buscar una aguja en un pajar.
UDos minutos después, gritaba alborozado: "¡Ya las tengo!". Las había recogido clavadas milagrosamente en la arena, a unos 10 metros de la orilla. Las había encontrado a pesar de ser unas gafas superligeras, transparentes, sin apenas montura...
Tras aquella anécdota cuando oigo que alguien dice que no hay nada imposible le doy la razón. Manuel encontró mis gafas porque no sabía que era imposible.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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El Espacio del Dircom
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Periodista Digital
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