Yo, a la moda no voy. Ni quiero ir. Pero me pirro por los pantalones de Florentino. Tienen el formato justo para mi cintura ancha, mis piernas gruesas, mis posaderas excesivamente cóncavas. Lo borda este diseñador gallego. Y junto a la Rua Nova de Santiago tiene palaciega tienda este providencial modisto...
Salgo de casa Florentino con 3 pantalones de la talla 54, uno de ellos gris marengo. Me llama la atención el colorista nombre. Enfilo la Rua Nova. Y descubro un nuevo ciber...
Harto conservador como soy (casi siempre voy al ciber subterráneo y fétido junto a la Plaza Roja) me impongo conocerlo. En este caso los ordenadores están en un primer piso. Las teclas vuelan y la velocidad es de las buenas.
Conclusión: uno tiene que abrirse siempre a nuevas experiencias. Claro que esto siempre me lo digo cuando la experiencia me ha salido bien...
(Hace un tarde preciosa en Santiago de Compostela y no resisto la tentación de ir a echar un postrero vistazo a la catedral en la Praza do Obradoiro. He tomado mi preceptivo café con leche y tarta de manzana en la cafetería Lago, en la avenida de Coruña, frente al solitario local que hasta hace pocos meses fue templo gastronómico de Toñi Vicente, cocinera de apagado relumbrón inculpada en la compra de marisco ilegal...)
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez