He vuelto a escucharle en público. Esta vez en Matins-ESADE, foro de coloquio, bajo el título "qué le espera a la publicidad". Ante casi un centenar de personas, Lluís Bassat, eximio mago de la venta.
Le recuerdo en aquel primer encuentro nuestro en el vestíbulo del hotel "King David" en Jerusalén. Hace 20 años.
Ambos acompañábamos al entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, en visita a Israel.
Departí con Bassat sobre los últimos cambios en el diseño del diario AVUI, del que yo era redactor-jefe. Lo suyo era una mezcla de aplomo y mirada huidiza. Pero vislumbré en él la actitud curiosa de la persona que ante todo quiere aprender.
Dos décadas después, ya presidente de honor de la firma Bassat, Ogilvy & Matter, le he visto muy puesto en su papel de figura de la publicidad con ese punto de contención y -cuanto menos aparente- humildad que tanto gusta a las audiencias.
Ha dicho cosas probas y las ha dicho bien. En todo momento rindiendo homenaje de admiración a su maestro, David Ogilvy, a quien le fue a implorar una alianza de empresas en Nueva York en sus inicios barceloneses.
-Aquí no se regala nada a nadie-le masculló Ogilvy por toda respuesta.
Pero debió de ser el principio de una bella amistad ya que Bassat accedió a hacer cuanto le pidieran en sus visitas a Nueva York (manualidades varias incluidas) hasta granjearse la confianza de sus socios y constituir una estrecha y fructífera alianza con ellos.
Tipo listo este Bassat. Y buen narrador de anécdotas. Quizá no controló bien el tiempo de su intervención pero cuanto dijo nos mantuvo en vilo: especialmente sus avatares para comprar coche de marca en tiempos de crisis y cómo los vendedors se empecinan en hacérselo difícil.
Dijo Bassat muchas y buenas frases, huyendo de la mitificación: reconoció que por encima de todo las cosas se consiguen con mucho trabajo. Y no desperdició la ocasión de elogiar las actitudes correctas por encima de todo:
-La profesionalidad, la experiencia, es pura cuestión de tiempo- dijo Bassat- Lo importante son las actitudes.
Puso el ejemplo de Pep Guardiola, su candidato a entrenador si él hubiera llegado a la presidencia del FC Barcelona. Laporta lo desestimó porque "no tiene experiencia". Cosas del destino: el joven Guardiola ha sido a la postre quien le ha sacado las castañas del fuego al engreído mandatario culé.
Aquí he visto un Bassat un tanto desprovisto de su tradicional contención. Ha criticado en aviesa alusión a Laporta sin citarlo hablando de "aquellos que acompañaban a los jugadores a la discoteca hasta las 5 de la madrugada". Ha sacado pecho, en suma por haberse fijado en Guardiola, el gran triunfador del momento.
Pero al mismo tiempo ha agradecido al destino no haber sido elegido presidente azulgrana.
"No viviría tan feliz como vivo ahora"-ha confesado. Y me ha parecido sincero.
Confiesa también que tiene una biblioteca con un millar de libros de publicidad: "Todos ellos leídos y subrayados. Para que luego me pregunten de dónde saco tantas ideas...".
Simpatizo con las personas que hablan de su biblioteca personal. Yo tengo la mía en gran estima.
En el parco turno de preguntas, he intervenido:
"-Ya son varias las veces en que oigo hablar de usted, señor Bassat, como un excelente gestor de contactos. Si algún día escribe "El libro rojo del networking", ¿qué principios de oro destacaría en sus páginas?"
Aquí el monstruo de la publicidad ha salido por peteneras argumentando que mucho tiempo necesitase para contestar a esa pregunta; que 10 horas con su colaboradora Montse ya le había llevado preparar la charla de hoy...
¿Una pregunta incómoda o un conferenciante con pocos reflejos?
En cualquier caso Lluís Bassat nos ha amenizado la mañana con una intervención de la que he sacado notas a borbotones. Doy fe de ello con esta larga inserción que podría serlo más.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez