En breve Noam Chomsky cumplirá los 80 años y un previsible alud de referencias en los medios debiera producirse. Es un referente intelectual, con todos sus aciertos...y errores.
Debo a mi profesora de literatura de bachillerato Sara Freijido Fidalgo, en el Instituto Menéndez Pelayo de Barcelona, mi introducción en la obra de Chomsky como lingüísta: incontestable aportación.
Luego vinieron las aportaciones de nuestro personaje como intelectual. Si de lo que se trataba era de ejercer como voz autocrítica en el país más poderoso del mundo, Estados Unidos, Chomsky cumplió con ese valioso papel.
Pero todos los excesos son malos. Cuando determinados medios cayeron en el culto a la personalidad del Chomsky, lo estropearon todo.
Que un intelectual tenga tino y lucidez para enjuiciar las cuestiones de un campo del saber, no quiere decir que sea magistral en todo.
Pasa lo mismo con personas de la calle con gran talento en un aspecto: la gente tiende a esperar que sean talentosos en todo. Y no suele ser así.
Entre el análisis sabio y la pura tontería no hay tanta distancia. Veo en Chomsky un referente interesante, una actitud valiente, digna de encomio y una persona a leer y releer.
Pero aplicándole el mismo espíritu crítico que a él mismo le aportaron notoriedad y prestigio mundiales en el ámbito académico.
Y es que la tendencia a mitificar no conoce barreras ideológicas ni culturales.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez