El escritor Juan Marsé gana el premio Cervantes de literatura y le preguntan:
-¿En qué se lo gastará?
Contesta él, sardónico:
Tal diálogo que ha mostrado la televisión me recuerda uno de mis primeros titulares periodísticos. Rezaba:
"Urnas, mujeres y vino".
Con él rubricaba yo uno de mis primeros trabajos de redacción periodística en 1977 para el profesor Santiago Ramentol en la Universidad Autónoma de Bellaterra (más tarde rebautizada "de Barcelona").
Ramentol (años más tarde mi director en el diario AVUI) expuso los trabajos en clase y destacó mi titular como uno de los mejores. Coronaba un comentario sobre las inminentes elecciones generales, las primeras tras la muerte del general Franco. Al popular latiguillo "mujeres y vino" unía yo la palabra del momento: "urnas".
La mención laudatoria me resultó harto estimulante. Tanto es así que me esmeré siempre desde entonces en la redacción de titulares.
Debo reconocer que con el paso de de los años adquirí gran facilidad y una elevada dosis de habilidad en el juego de palabras.
Titular es uno de los aspectos más fascinantes del periodismo. Es por otro lado el elemento más visible de la noticia. Ha de cumplir por ello el papel de reclamo o anzuelo que atraiga la atención de lector.
En cierta ocasión la periodista Pilar Rahola me felicitó por mis titulares en plena plaza de San Jaime de Barcelona. Me consta que un buen titular toca la fibra de cualquier columnista. Los buenos titulares nunca mueren. Permanecen en la memoria. Y contrariamente a lo que se pueda pensar, no son de vida efímera.
Llegó un momento en mi carrera periodística en que lo único que me interesaba era titular. Contrariamente a la gran mayoría de periodistas, yo no escribo y luego titulo. Yo primero titulo y luego escribo. Ademá, raramente cambio un titular tras haber escrito el texto. A lo sumo lo retoco o lo perfecciono.
Esta técnica me permite que el texto tenga una gran relación de coherencia con el titular. Exige para ello un análisis previo de todas las posibilidades de titulación y una cierta desinhibición a la hora de pronunciarme. Odio por otro lado los titulares asépticos e insípidos.
Como me dijo una vez en el ascensor del diario aquel octogenario suscriptor del periódico AVUI, "noi, hi heu de posar pebre!("chico, ¡tenéis que poner pimienta!").
Nunca he olvidado su consejo.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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Jaime Rodriguez
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El Espacio del Dircom
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Periodista Digital
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