Añoro los crepúsculos rojos sobre el mar en la bahía de Playa de Palma, cuando el sol agonizaba en los noviembres teñidos de invierno. Aquel girarme de espaldas en mi despacho y ver el mosaico policromo provocado por el sol en franca retirada.
Siempre me propuse lanzarme a la caza y captura de las imágenes más bellas. Pero siempre lo pospuse, entregado a la contemplación del espectáculo y temeroso de romper la magia del momento.
En aquellos crepúsculos de noviembre el mar se llenaba de sombras mientras cuatro patéticos guiris deambulaban por la solitaria calle Laud.
En la primera línea, la cafetería “Las Maravillas” cerraba su cafetera-express capaz de despertar a un elefante (gracias por los servicios prestados, querida cafetera).
Desde el hormiguero de oficinas del Riu Centre, las luces imprescindibles se mantenían encendidas y las ráfagas de viento se confundían con las irrupciones del autobús doble 15, el rayo azul que te llevaba hasta Palma en 35 raudos minutos.
Com anam?, queridos amigos mallorquines.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez