No necesito leerlo en la prensa económica: hay actitud general de repliegue. Lo percibo en la disminución de los correos que recibo. Las propuestas que me llegan. El tono cariacontecido de algunos comentarios.
Y ese repliegue –explicable, empero – es justo la receta contraria a lo que necesita el actual momento económico.
Marcho a comienzos de diciembre a Boston. Pasaré una primera semana en el campus de la Universidad de Harvard. Regresaré con varias estancias cortas en 2009. Objetivo principal: observar cómo se lo montan.
Harvard University es un de las mejores universidades del mundo. Integran su campus una comunidad de 20.000 personas de las más variadas procedencias. Un nexo las une: la conquista del conocimiento.
En estos momentos de efervescencia en muchos campus de España ante el Plan Bolonia y el incierto futuro, quiero saccar mis propias conclusiones sobre el modelo educativo. Por eso recalo en el sancta sanctorum de la competitividad. Si algo tiene Harvard, es marchamo de lucha feroz.
Intuyo, sin embargo, que es un lugar que –como todos en general- oculta también sus ineficiencias, su galería de mediocridades. Pero el sistema básico parece ultrasólido La marca, por encima del bien y del mal.. Habrá que ver.
La educación es la gran batalla del presente. Ella conformará nuestra manera de conformarnos a nosotros mismos. Y de conformar a los que nos sucederán (si se dejan...)
Antes de tomar partido por una u otra opción, se impone el conocimiento de lo que ya existe y aparentemente funciona bien.
En eso consiste el llamado “benchmarking”: copiar de los mejores. Extrapolar. Innovar en base al state-of-the-art (lo que ya existe) y conseguir valor añadido. Hacer las cosas de manera diferente.
En esas estamos.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez