Tándem de relumbrón en la noche de Radio-5 el pasado jueves: mi venerado Amancio Prada compartía micrófono con la escritora Espido Freire. Cuánto galleguismo de alto voltaje al alcance.
Piden llamadas de los oyentes y no me lo pienso. Salgo por antena. Me presento como pedagogo.
Le pregunto a Amancio Prada si no vivimos en un mundo que arrincona la poesía, cuya belleza pasa inadvertida a un creciente número de personas.
Me contesta con digna contención: que la buena poesía es una brasa que pervive. Y allí está.
Pregunta para Espido Freire. La presentadora bromea con las excelencias de su escote. Envuelto en el anonimato de las ondas repongo que sin él ya suficientemente excitante autora se me antoja.
Y la pregunta de marras: a la talentosa letraherida, quien confiesa que en las clases leía siempre a escondidas, si bien todos los profes lo sabían:
-Si el martillo siempre golpea primero al clavo que sobresale, cómo pudo ella subsistir en sus años jóvenes escolares sientiéndose difente a los demás...
Ella contestó rauda y con un bello temple que le estaba yo removiendo aguas turbias de su memoria pero que recordaba que una profesora la defendió a capa y espada y eso facilitó que ella siguiera su propio camino.
Espido Freire ha sido la más joven ganadora del premio Planeta. Tal galardón no es garantía de nada, como en los últimas ediciones salta a la vista del más miope. Pero tengo la impresion que en el caso de Espido Freire es una joven autora con talento que prestigia a un premio y no a la inversa, beneficios promocionales al margen.
Y si alguna vez adopto como nombre literario Violán Galán, deberé confesar que la inspiración me vino de Espido Freire, respectivos apellidos de la escritora.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez