Permitan que les presente un neologismo: el verbo pujolear (en catalán, pujolejar).
Tal verbo (tremendamente regular) alude al acopio de conceptos acuñados o enaltecidos por ex presidente Pujol y promovidos como propios por dirigentes de ahora.
Pujolear es verbo de moda entre muchos dirigentes catalanes. Especialmente en lo relativo a la importancia de los valores para que un país tire adelante.
No deja de ser un cierto reconocimiento en vida al longevo ex presidente catalán. Ya es mucho que te reconozcan cosas en vida. Debemos prepararnos para un río interminable de elogios para el día en que el molt honorable deje este mundo.
Pero esto no pasará mañana. Veo a Pujol todavía en buena forma, aunque indudablemente envejecido. Continúa siendo brillante en sus conferencias, como la que pronunció anoche en el hotel Majestic de Barcelona sobre la actual crisis financiera de la mano del grupo inmobiliario australiano Goodman.
A pesar de no habérsela casi preparado (reiterado defecto de Pujol como conferenciante), el ex presidente catalán hizo un interesante recorrido por los antecedentes de la economía española y catalana.
En buena parte tomó de prestado datos e ideas vertidos en la mañana de ayer en el acto de presentación del libro del cincuenta aniversario del Círculo de Economía (interesantísimo volumen, por cierto).
Pujol sabe mucho de "cortar y pegar" sobre la base de unas estructuras intelectuales muy sólidas que se ha ganado gracias a una vida hiperactiva de intensísima curiosidad y capacidad viajera.
Sobre los pecados del sector inmobiliario pasó de puntillas (quizá para no herir la susceptibilidad de sus anfitriones). Sobre los avatares de Wall Street tuvo la inteligencia de reconocer que no se lo esperaba. Sobre los excesos bancarios más allá de las hipotecas tóxicas, ni palabra.
Muy contrariamente a lo que hizo ayer mismo Botín, el presidente del omnipotente Banco de Santander que tuvo el valor (aunque el mensaje le convenga) de reconocer las malas prácticas bancarias en estos últimos años de economía fácil, en que más que de un tonto se ha enriquecido gracias al ladrillo.
En su intervención Pujol lanzó un mensaje de esperanza ante el carácter "diversificado y versátil" de nuestra economía. Hizo además -gesto que hay que reconocerle- un elogio al turismo como sector creador de riqueza. No todo el mundo es consciente de ello. Hay mucha ignorancia y moda cultural adversa al respecto.
Pujol, a medio gas, se ganó el beneplácito de un público bastante conformista.
Nuestro hombre continuará marcando tendencia para quien quiera emularle pujoleando.
"Usted siempre me alecciona"-exclamó en voz alta el renombrado economista Ros Hombravella, presente entre el público.
Doctores tiene la Iglesia. Y la economía, aunque fallen a menudo.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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