Es una agradable estación. Su jardín interior inspira paz. La luz entra a raudales. Se pierde en el tiempo el cruel atentado que masacró a tantos inocentes pasajeros. El fatídico 11-M.
Las líneas de alta velocidad constituyen una de las mejores innovaciones de los últimos tiempos.
Ojalá todo el país estuviera ya conectado con ferrocarriles tan puntuales y cómodos. Ojalá los coches se hicieran cada vez más prescindibles.
Recuerdo mis viajes en los años ochenta por Suiza, Alemania y Austria abordo de trenes fiables que atravesaban paisajes de ensueño.
Pertenezco a la Interrail-Generation, aquella tarjeta que por una módica cantidad te permitía usar a discrección la mayoría de trenes europeos.
Recuerdo también mi Trempar-Monat Ticket, el abono de la Bundesbahn circunscrito a la entonces República Federal de Alemania.
El tren es un medio de transporte fabuloso. Larga vida a este invento que en la distancia corta y media supera la competencia del avión, tonifica al viajero y hace del viaje una experiencia vital.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez