Lenguas y particularidades
29.09.08 @ 09:59:05. Archivado en Experiencias
A veces me encuentro con personas que ponen el grito en el cielo ante la preservación de lenguas y hablas minoritarias.
-Lo importante es entenderse. Cuantas más lenguas, más barreras-argumentan.
Craso error. Y una reciente lectura del ensayo "Invitació a la saviesa" (Invitación a la sabiduría) del pensador Raimon Pannikar me lo corrobora.
Argumenta Panikkar que no todas las lenguas disponen de los mismos recursos para expresar lo que quieren decir. Si se pierden lenguas, se pierden los matices. Si los matices se pierden, se empobrece el pensamiento. Si se empobrece el pensamiento, la sabiduría nos queda más lejana.
Al menos, esta es la interpretación que yo hago de las páginas del pensador.
Cuando yo me emociono en una remota cala de Mallorca al oir hablar en mallorquín inalterado por lugareños que no han salido casi nunca de su casita junto al mar, lo hago justamente por eso: porque gracias a este habla hay una sensibilidad anclada, cognoscible, estudiable, disfrutable, presente.
El habla modela nuestro ser y por tanto nuestras actitudes. No se trata de la pasión de un filólogo amaterur o de una teoría atrabiliaria. El habla determina nuestra gestualidad, nuestro talante colectivo, nuestros tabúes, nuestras inclinaciones seculares. En resumen, el poso actitudinal que dejaron nuestros ancestros.
Para viajar al pasado nos quedan tan sólo los vestigios: entre ellos el habla heredada. Y cuanto más pura, mejor.
Esta es la gracia de las particularidades, las hablas, las lenguas e idiomas que perviven.
¡Qué fascinante regresión nos permiten!
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/192304
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
autor
Contacto








