Me he pegado un garbeo por el mercado de Sant Antoni, en esa Barcelona a caballo entre el centro y el mar.
No faltaban los tradicionales coleccionistas intercambiando a pie derecho cromos o lo que fuere. Intercambio real, de tú a tú.
Cromos y putas son algunas de las pocas actividades reales en un mundo cada vez más virtual, donde cada vez nos tocamos menos y las relaciones son electrónicas.
Los intercambiadores de cromos actúan absortos. El rostro se les enciende ante el feliz hallazgo.
Si la humanidad ha prosperado es gracias a los intercambios. Sin ellos cada uno se hubiera quedado en casa.
A pesar de los scáneres y otros aparatos emuladores de lo visual, las coleccionistas continúan con la fiebre del intercambio presencial.
Ellas -en los aledaño de la zona- intercambian arrumacos e inseminaciones a cambio de unas monedas. De tú a tú.
Cromos y putas son el mundo real. Las manos se tocan. Se prescinde de las bandas anchas y se desatan los bríos.
Es la calle en su más genuina expresión.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez