Me dejo siempre preparado en la cocina un gran vaso repleto de agua. Al tenerlo pintiparado, bebo más agua que nunca. Lo cual es beneficioso para el organismo.
No hay duda de que pequeños trucos con constancia aportan grandes dosis de eficacia para el cumplimiento de nuestros objetivos.
En el arte de adelgazar aprendí que es mejor ir a la mesa habiendo dispuesto antes sobre el mantel las porciones que comerás. Que no consista en un sírvase-usted-mismo. La ingesta de alimentos entonces se dispararía.
Pero en esta materia, el adelgazarse, que a tantas personas lleva de cráneo, el consejo más demoledor me lo dio en cierta ocasión Luis Riu Güell, consejero-delegado de la cadena RIU:
-Come de todo y cuanto quieras pero que sean cosas que no te gusten.
Sabio consejo: así te alimentarás, no comerás un ápice superfluo. Pero qué estoicismo: dejando de lado el placer...
O sencillamente aceptando el placer de la renuncia.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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El Espacio del Dircom
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Periodista Digital
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