Me lo dice un prolífico autor de libros, joven pero curtido en el oficio de colocar sus productos:
-Nunca publicarás si no abandonas el libro, si no permites que el editor te lo quite de las manos.
Me di cuenta de que es una sabia reflexión. Por cuanto: si eres autor de éxito, vendrán a buscar ese libro por imperativos del mercado. Si no te has lanzado al ruedo, nadie te empujará al mismo. A menos que uno mismo se lance.
Otra sabia observación de mi agudo interlocutor: los libros son las piedras que dejamos en el camino. No hay que obsesionarse por conseguir a las primeras de cambio nuestra obra maestra, nuestra piedra angular.
Como colofón: la importancia de un buen titulo y de una idea clara y diferenciada. Los pequeños errores se dispensan, especialmente si tu marca personal ya está creada.
Pero hay que clavar la espada en el lomo editorial con claridad, pinchando profundamente. Una estocada clara, limpia. Sin intentar vender cincuenta mensajes en un solo libro.
No está mal lo que que da de sí tomar un cortado y escuchar con pasión.
Veremos.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez