Me he acercado a Tavertet. Hace casi dos décadas fue la última vez. Es uno de los pueblos más bellos de Cataluña.
Como en la anterior visita, me he acercado a la casa del sabio filósofo Raimon Pànikkar. Un dolmen recibe al visitante.
El nonagenario filósofo ha dejado de impartir seminarios, según me cuentan los lugareños.
Las vistas desde su casa al pantano de Sau son proverbiales.
"Es un hombre muy sencillo"- me dicen los vecinos.
Ellos me corroboran lo que siempre he intuido: que de personas con talento hay muchas. Pero que de sabios, muy pocos. Y la sencillez es su manera de estar en el mundo. Porque sólo la sencillez permite intentar entenderlo todo.
Intentarlo al menos.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez