Si dirijo la mirada en línea recta a través de la ventana del dormitorio desde donde escribo, a unos 200 metros se encuentra el chalet del malogrado comandante de Spanair Antonio García Luna, como yo residente en la zona de Las Maravillas, a 12 kilómetros de Palma de Mallorca.
Creo haber volado en varias ocasiones con García Luna. Su apellido me suena. Residiendo él en Mallorca (segoviano de origen) hes verosímil que tuviera asignada a menudo la línea Barcelona-Palma, que tantas veces he utilizado yo en los últimos doce años.
Deja viuda y tres hijas.
Si es el comandante que creo recordar que era, se me antojaba un excelente profesional en el manejo de la voz, un recurso tan importante para dar serenidad al pasaje y que no todos los comandantes saben utilizar. Muchos debieran reciclarse en este aspecto.
De comandantes he conocido muchos, con un claro predominio del buen nivel profesional. Algún garbanzo negro también conocí. Como aquel que tuvo la lamentable ocurrencia de soltar "la torre de control del Prat no nos da permiso de aterrizaje y a mí ya se me acaba el combustible".
El azar me asignó como vecino de barrio a un comandante con el que probablemente me he cruzado por la calle, en algún café o en el club de tenis del lugar, cercano al aeropuerto de Son Sant Joan.
Las tragedias aéreas tienen eso: suele haber vínculos entre victimas y población civil que rápidamente salen a la superficie por mor de la profusión de detalles que vierten los medios.
Un segundo pasajero muerto me era conocido: Mustafá, empleado de la cadena RIU, el hercúleo y caribeño fajín (aunque él nacido en Gambia, creo recordar) del hotel Riu Palace Maspalomas en Gran Canaria. Toda una institución por su porte y amabilidad.
Mustafá murió junto a su esposa e hija de 8 años. Una desgracia. Hablé con él hace unos cinco años y me pareció un hombre muy arraigado en la sociedad canaria y comprometido con su trabajo, pletórico de propinas. Las cosas le habían ido bien. Por entonces.
Leo referencias de un concejal muerto del ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, el municipio más extenso de Gran Canaria. En esa zona se concentra la mayor parte de la planta hotelera vacacional.
Conocí a muchos habitantes del municipio durante mis 12 años como director de Comunicación de RIU, autoridades incluidas y profesionales del sector hotelero.
Lógicamente no recuerdo todos los nombres.
¿Habrá más conocidos míos en la fatídica lista de pasajeros muertos?
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez