Era previsible y ha sucedido: los medios de comunicación reclaman un juicio sumarísimo a la tragedia del avión de Spanair. Pero los técnicos exigen tiempo, análisis de pruebas, contención.
Vivimos en la era de la instantaneidad. La información se propaga a velocidad vertiginosa. Las audiencias reclaman respuesta rápida, especiamente en situaciones de alta tensión.
Además, indefectiblemente "se busca un culpable", cuando en muchas ocasiones se trata de un conjunto de causas concadenadas las que generan la catástrofe.
Por otro lado, la compañía aérea ha de saber que todo cuanto diga puede ser utilizado en su contra en la instancia judicial.
Son momentos convulsos, en que las emociones atenazan a muchas personas. Incluidos a lenguaraces tertulianos mediáticos que hablan sin conocimiento.
Me recuerdan a aquellos pasajeros airados que a las primeras de cambio reclaman "que les pongan otro avión".
En los últimos tiempos se ha ampliado el espectro social de pasajeros que vuelan. Y no todos están a la altura de las circunstancias en cuanto a educación y sentido de la responsabilidad.
Es por ello crucial que ese buen sentido lo encarnen los profesionales de las tripulaciones. Gente formada que sepa decir que no ante las presiones del negocio de "volar a toda costa". Gente formada que huyan de la temeridad y que sean retribuidos de acuerdo al alto nivel de exigencia que se les impone.
Todas las crisis enseñanan. La de Spanain puede hacernos más conscientes de muchas cosas que a menudo olvidamos.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez