Ante un buen titular uno ha de quitarse el sombrero y rendir pleitesía con la oportuna cita que incluya la procedencia. Tal es el titular de esta semana ("Der Patriarch") del semanario alemán "Mallorca Magazin", que homenajea con extenso reportaje a su propietario, don Pedro Serra, al cumplir hoy 80 años.
Si don Pedro no existiera, sería muy difícil inventarlo. Es sin duda uno de los personajes más facinantes de Mallorca (también de los más controvertidos).
Le conocí a comienzos de los años ochenta en una jornada sobre el sector de la prensa en Gerona. Le antecedí en el uso de la palabra. Tras mi glosa entusiástica sobre el valor de los recursos humanos, me sorprendió a continuación parafraseando mis propias palabras e intensificándolas.
Sentí rápidamente atracción filial ante tanto humanismo.
Tras mi desembarco en Mallorca en 1996, pude conocer nuevos aspectos de esta personalidad isleña, odiada y querida por igual.
Nunca he cruzado una palabra con don Pedro (ganas no me han faltado). Aseguran que es un anfitrión muy obsequioso. Eso sí: indefectiblemente has de estar con él...o contra él. No deja nunca indiferente. Y se apunta muy bien en la memoria los favores que concede a mansalva.
Don Pedro (a quien felicitamos hoy por su 80 cumpleaños) dirige un imperio periodístico local del que su diario "Ultima Hora" es buque insignia. Ha ganado mucho dinero, según me dicen. Y su pinacoteca tiene un gran valor económico.
Es, sin duda, un patriarca isleño, anclado en las armas del cuarto poder, un ariete formidable para hacer y deshacer en la cosa pública.
Cuentan de él anécdotas sabrosísimas. Configuran un retablo exquisamente bipolar, de hombre al mismo tiempo encantador y diabólico.
De locuaz lo es mucho. Y le gusta proclamar su apetencia por la carne femenina, manosear impúdicamente senos en bailes públicos y proclamar su abismal satisfacción por el hecho de haberse conocido.
Gran tipo, don Pedro. Si yo tuviera la vida resuelta, me dedicaría a escribir una biografía sobre sus proezas. Nuestro patriarca encarna la Mallorca siciliana, un inexorable ayuntamiento entre el placer y la rabia. Un extremado sentimiento de posesión sobre las personas y las cosas. Las reputaciones y los destinos.
Todo un patriarca. El patriarca.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
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