De manera recurrente se plantea esta cuestión entre los profesionales de la escritura: ¿cómo encontrar temas sobre los que escribir?
Debo de ser un "rara avis" pero para mí esto no constituye problema. Al contrario: suelo padecer tal "inflación" de creatividad que mi dificultad es discernir entre lo que escojo y lo que dejo en el tintero.
Entiendo que la vida cotidiana está llena de curiosidades. Otra cosa es pretender cada vez sacar a colación una observación magistral. Eso crea una presión estéril: la parálisis por el análisis.
Lejos de mí la pretensión de convertirme en un blogero de campanillas por sus inserciones acendradamente literarias. No es eso lo que pretendo.
Mi voluntad es sencillamente inventariar las ocurrencias fugaces que atraviesan mi firmamento, ejercitarme en el estilo, activar los mecanismos intelectuales de la escritura debidamente engrasados y entretener a aquellos que juzguen de interés algunas de las cosas que escribo.
Deberá dárseme para ello la posibilidad de incurrir en la fruslería, el apunte superficial o el texto apenas bien vertebrado.
A cambio, el lector ganará en vivacidad, "pescado fresco" de mis vivencias y algunas reseñas ocurrentes sobre experiencias profesionales.
Y que conste que cuanto más escribo, más temas se me sugieren. Como una muñeca rusa, una matrioshka, que en su interior alberga otra y otra.
Hasta que el cuerpo (o el cerebro) aguante.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez