A partir de las 20 horas el sol declina por completo en la Bahía de Palma de Mallorca y asistimos a crepúsculos de portentosa belleza, tan sólo superados por los anocheceres prematuros de noviembre.
Yo,que conozco las noches del Caribe y los famosos crepúsculos de Jamaica, doy fe de que los ocasos palmesanos no tienen nada que envidiar.
Desde España mitificamos un tanto el Caribe. Ciertamente es una región exótica pero en lo que concierne a playas quien desee experiencias cumbre le aconsejo que vaya a Formentera o al norte de la isla canaria de Fuerteventura.
Guardo maravillosos recuerdos de mis numerosos viajes a la Riviera Maya mexicana, de mis estancias en Jamaica y mis periplos por República Dominicana (a la que regresaré por cierto este octubre para impartir unas conferencias).
Pero las playas citadas -mucho más cercanas- no tienen nada que envidiar. Podría añadir la de Es Trenc, en Mallorca, y las también insulares del parque natural de Mondragón. Y la menos accesible -y por ello mejor preservada- Platja d'Es Cargol.
Son paraísos terrenales al alcance de viajeros que no deseen malgastar queroseno.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez