Los Juegos Olímpicos son un magnìfico escaparate de imagen y relaciones públicas. Los países organizadores aspiran a mostrar lo más granado de sus capacidades ante una audiencia global.
Entre los enigmas a priori, cómo se encenderá el pebetero. Hay que sorprender. Y por ello muchas personas se estrujan los sesos.
"La nueva China" es el mensaje más extendido. Debemos acostumbrarnos a ver a este país como una superpotencia que decididamente empieza a ejercer como tal.
Llamativo es también el efecto patriótico, catalizador de sentimiento nacional que tienen los Juegos. Medalla tras medalla, los chinos refuerzan su autoestima y muestran al mundo sus logros.
Como contrapunto esporádico, las protestas por la ignominiosa intervención militar en el Tibet, una cuestión que escuece a la nueva superpotencia y repudia a cualquier observador atento a la evolución de las relaciones internacionales.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez