La imagen de la selección española de básket posando con los ojos achinados ha levantado controversia ante los anfitriones de los Juegos de Pequín. Es un buen ejemplo de mala gestión de las diferencias culturales.
Lo que nosotros podemos percibir como gesto simpático, de campechanía o broma inofensiva, puede tornarse en nuestro contra como un gesto soez, de desprecio al anfitrión. O incluso de tintes racistas.
No hay terreno más resbaladizo que el de las diferencias culturales. Bien gestionadas hermanan a los pueblos; mal gestionadas suscitan el desencuentro y el conflicto de la manera más insospechada.
Los comentarios para este post están cerrados.
Cierto es que las diferencias culturales nos pueden llevar a cometer errores insospechados. Pero creo que este no es el caso.
La polémica no nace en Pekín. Si no que, nace en la otra punta del mundo, en Inglaterra. "The Guardian" fue quien nos llamó racistas por realizar un gesto que en la cultura china "no existe". Y digo que no existe porque los chinos desconocen su significado. Aunque, cierto es que esto tampoco es que sea un punto a nuestro favor. Eso sí, yo sigo pensando que es más un simple gesto identificativo, que no una burla insana y ofensiva.
De echo, encuentro mucho más irracional el gesto realizado por The Guardina al tacharnos de racistas. ¿A que viene esa acusación? ¿Cuál era la razón real de dicha difamación? Supongo que manchar el buen nombre de nuestra selección de baloncesto, por envidia. Porque no creo que el director de un periódico de nivel sea tan descuidado como para dejar que cualquier becario exaltado escriba un artículo incendiario en cont...
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez