Suelo callejear por la barcelonesa Rambla de Cataluña y como quien no quiere la cosa auditar las novedades editoriales que se exhiben en la librería "Excellence" (junto a Consejo de Ciento).Lo diré sin ambages: cuánto libro fútil se publica. Y con qué innecesaria extensión.
Soy un amante de los libros pero también de las lecturas de calidad. Y celoso guardián de mi tiempo. No puedo entender por ello que cosas que se pueden explicar en 50 páginas haya que hacerlo en 100.
Un amigo me comentaba recientemente que "la extensión da empaque". Me acordé entonces de aquella funesta costumbre como escolares de competir en entregar una pléyade de hojas como respuestas al examen de rigor. "¿Y tú cuántas hojas has entregado?"- nos interrogábamos todos a la salida.
Pero no es eso, no es eso. Una buena síntesis presupone un buen análisis previo. Y la concisión es uno de los valores a proteger en tiempos como los actuales, de hiperestimulación y ritmo de vida frenético.
Puedo entender las lecturas de volúmenes sin fin de monjes recluídos en la paz de su monasterio medieval. Pero los tiempos han cambiado. Y lo primero que le debemos exigir a un buen autor es que no se ande por las ramas. "Right to the point", que dicen los norteamericanos. Y que si quiere divagar, tenga a bien distinguir tipográficamente entre los enunciados principales y los textos accesorios.
Cuántos inocentes arbolitos habrían sobrevivido aplicando este elemental criterio de mesura. ¡Página y páginas de hojarasca que se hubiera evitado la humanidad!
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez