Lo más difícil es en todo momento fijar las prioridades. Siempre hay más cosas por hacer que tiempo efectivo para llevarlo todo a cabo.
¿Qué es realmente lo más importante y necesario en cada momento? Identificarlo...y hacerlo. Sin confundir lo más necesario con lo que más nos apetece.
Es conocida la vieja distinción entre lo importante y lo urgente. Cuántas veces nos autoengañamos para relegar aquello que no nos apetece hacer.
Un análisis pormenorizado de nuestra jornada revela esta inclinación al capricho y las muchas ineficiencias en la gestión del tiempo.
El tiempo es el más valioso de los recursos: por cuanto es el más escaso.
A todos el día nos dura 24 años. Pero no a todos nos cunde por igual...
Aprender a hacer un buen uso de nuestro tiempo es una competencia que debiéramos aprender bien temprano y desarrollar durante toda nuestra vida.
Tener las prioridades claras constituye una premisa previa. La segunda es que no flaquee la voluntad y hagamos lo que toca.
¿No llamaban a eso nuestros clásicos disciplina?...
Los comentarios para este post están cerrados.
Le agregaría a lo que decís que seguramente si fijamos las prioridades teniendo en cuenta lo que nos apetece sin duda tendremos un eficiente uso del tiempo.
La disciplina a mi me sugiere ser constante en lo que de verdad me importa y me "apetece".
Asi pienso...y el tiempo a mi me alcanza.
Saludos
Lu
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez