Estos días de segunda quincena de julio las calles de Barcelona adquieren una belleza sublime. Privadas del bullicio excesivo del resto del año e iluminadas por una luz embellecedora, las calles muestran una magia especial, un atractivo desgarrador.
Con razón el escritor Eduardo Mendoza bautizó a Barcelona como "la ciudad de los prodigios".
Ambos lados del Ensanche barcelonés ofrecen calles majestuosas, a la medida del ciudadano, que hacen las delicias del turismo estival.Un turismo que en algunos sectores ciudadanos ya se juzga excesivo por lo que tiene de desnaturalizador...e incrementador de precios.
Que la Rambla actual ya es otra, no me cabe duda. Pero debo confesar que yo disfruto con este torrente de "guiris" que desembarcan en mi ciudad, la admiran y propagan su encanto.
Nunca llueve a gusto de todos.
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Hace unos años visité esta bellísima ciudad: ¡¡Barcelona popular, marinera y cosmopolita!!
Su catedral, es un bello exponente del gótico catalán; posee un evocador barrio gótico; las "Ramblas", la avenida más popular de la ciudad, tiene encanto; cuenta con dos santuarios de la vida musical barcelonesa: el palacio de la música catalana y el teatro del Liceo; sus habitantes y visitantes pueden disfrutar de los tres pulmones verdes: Montjuic, el Tibidabo y el parque de la Ciudadela; etc.etc.
¡¡Qué bonita es Barcelona, perla del Mediterráneo...!!
Desde el norte, un abrazo y felices vacaciones estivales.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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Periodista Digital
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