Mirad al campeón: se entrena en solitario, en permanente lucha contra el tedio, porfiando por ser cada día un poco mejor.
Pero es en esa rutina en la que se forma el campeón. Aplausos y pódiums son tan sólo la anécdota.
No es fácil entender esto. Nos gusta el resplandor de los focos y el frenesí de los fotógrafos. Pero los campeones de nuestro tiempo se foguean entre bambalinas. En el esfuerzo diario. Escribiendo cada día una página nueva.
Y luego, cuando irrumpe el clamoroso triunfo, reciben los parabienes con un gesto de cansancio, como pensando que en el fondo eso no va con ellos. Deseando que acabe la fiesta y las salutaciones.
Por cuanto son rituales extraños al entrenamiento diario. Esos amplios espacios de tiempo en que el campeón se forja y se demuestra a sí mismo que vale para esto. Y porfía.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez