Llucmajor es uno de los más impresionantes enclaves de Mallorca. Su plaza de España, presidida por el Ayuntamiento, y su emblemático bar Colón, son de gran atractivo. Aires de inmortalidad sobrevuelan la villa mezclados con las aromáticas ensaimadas de la panaderia Guasch.
En la misma plaza, una barbería de las "de antes", la sede del PP local y varios bares más. Entre ellos el "Arábic", de clientela joven, café contundente y exótica colección de máscaras africanas en las paredes.
Las referidas ensaimadas del horno Guash son ambrosía. La harina de la ensaimada nieva sobre la ropa mientras engullimos la pasta con la prisa de quien ve avecinarse el fin del mundo.
Llucmajor es villa calurosa. Por la noche, los vecinos cogen la silla y toman el fresco en las aceras. Se montan tertulias donde brilla el cotilleo y la entrañable banalidad de hacer recuento sobre cómo nos fue el día.
He estado tentado en alguna ocasión en irme a vivir a Llucmajor. Me conformo por ahora con prodigar las visitas, admirar sus casas de piedra y perderme por sus calles, donde resplandece esa paz tan escasa en las grandes ciudades occidentales.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez