Ana Ibáñez me enseña su embarazo de cuatro meses y yo recuerdo por momentos la primera vez que la vi en el Centro Internacional de Prensa de Barcelona en uno de mis seminarios, ojos chispeantes y preguntas a mansalva.
Ana es una de mis numerosas amistades de Alicante, donde ahora estoy. Donde me siento como en mi casa.
En mis primeros tiempos de conferenciante frecuenté la ciudad invitado por la Associació Dones i Comunicació y la Universidad de Alicante. Gratos recuerdos prolongados por las invitaciones posteriores de la escuela de negocios FUNDESEM, una institución dinámica y emergente, llamada a retos mayores.
Alicante es el sur pero no es el sur extremo. Desde el avión me llama la atención su aridez. Coincido en mi vuelo de Spanair con Risto Mejide. Le informo educadamente de mi proyecto de libro "Manual de superVIPvencia". Afablemente me ofrece su colaboración.
Ana me pone al día del devenir de nuestros amigos comunes alicantinos. Todo cambia y el destino lleva a unos y a otros de un confín a otro.
Alicante es una tierra que me resulta muy grata. Su gastronomía es portentosa y su clima privilegiado. Encuentro incluso encanto en su urbanismo desaforado, desaliño perverso e irremediable.
Alicante está muy vinculado a mi carrera como orador y yo no puedo menos que explicarlo.
Ana me escucha, lo sabe y asiente. Ríe por dos: ella y la preciosa niña de 4 mesos que lleva dentro.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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El Espacio del Dircom
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Periodista Digital
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Antonio Jiménez