Juan Luis Guerra vendrá en septiembre a cantar en Barcelona y a mí me suena ya un grillito en el costao...
Que así reza la preciosa composición "La Cosquillita"...
Siento una gran fascinación por Juan Luis Guerra, pese a mis intentos frustrados por contactarle a través de su descubridor, Freddy Ginebra.
Leí recientemente esta palabra en una entrevista con un pensador: futurocentrismo como tendencia a obsesionarnos por el futuro sin paladear el presente.
Buen partido y victoria de España. Me llegan felicitaciones por e-mail...¡hasta desde Aruba!
Si hay un fenómeno global, éste es el fútbol.
Lo dejo escrito en mi blog unos minutos antes del inicio del final de la Eurocopa entre las selecciones española y alemana: deseo que gane España.
Acabo de visionar el capítulo del programa "Redes" bajo el título "Cara a cara con el cáncer". Si tuviera la versatilidad informática necesaria, lo colgaría en YouTube.
Se trata de una espléndida entrevista de Eduard Punset a su oncólogo, el doctor Rafael Rosell, quien habla con el aplomo de los hombres muy sabios.
Esta es mi primera inserción en el blog desde el AVE, concretamente en el trayecto Madrid-Barcelona, tras pasar una enjundiosa jornada de 15 horas en Madrid.
El avión desciende sobre Palma y es fagocitado lentamente por la nube blanca.
Y entonces uno se siente devorado como el malo por el glóbulo blanco en la película “Viaje alucinante” o impelido al más allá en el tramo final de “2001: una odisea del espacio”.
Debo confesarlo: he cogido miedo a volar.
Guardo un recuerdo preciso de las segundas quincenas de junio de mis años universitarios: el momento más delicado del año.
Por un lado, la inminencia de las vacaciones, el ilusionante viaje al extranjero meticulosamente preparado. Por otro lado, la irrupción del calor coincidente con los 3 ó 4 últimos exámenes del año, a cual más trascendental.
Abandono la Barceloneta y subo por la Via Laietana. Me detengo en la plaza de San Jaime. Busco y encuentro aquel diminuto local de encomiables bocadillos calientes. Pido un mallorquín (queso con sobrasada). Lo degusto con vocerío en la plaza: trabajadores al borde del despido reclaman un puesto de trabajo.
He regresado 32 horas a Mallorca y he comprobado que la isla mantiene su belleza convulsa. Las constantes precipitaciones han impregnado de verde tropical todo el territorio, han enfurecido a turistas y comerciantes pero han dejado una impronta deliciosa a la isla.
Admiro al tenista Rafael Nadal. Ganó este fin de semana a su gran rival, Federer, en Roland Garros. Pero se ganó por encima de todo un respeto añadido: el que deriva de su talla moral, su autenticidad como competidor humilde y al mismo tiempo aguerrido.
Me acerco titubeante. Ante mí un control central que me recuerda el de una central nuclear. Pero él, despierto, se percata de mi presencia desde su cama y me sonríe. Suspiro aliviado.
Ana Ibáñez me enseña su embarazo de cuatro meses y yo recuerdo por momentos la primera vez que la vi en el Centro Internacional de Prensa de Barcelona en uno de mis seminarios, ojos chispeantes y preguntas a mansalva.
Ana es una de mis numerosas amistades de Alicante, donde ahora estoy. Donde me siento como en mi casa.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez