Más que el título de una legendaria canción, mirando al mar es una actitud ante la vida. ¿Cómo podemos vivir de espaldas al mar?
Asisto en el paraninfo del Rectorado de la Universidad de Coruña, una maestranza remozada, al congreso "Como aproveitar as oportunidades que Europa nos ofrece".
Tras los ponentes, una frondosa cortina tapa un mar precioso, en los aledaños de la Torre de Hércules.
En las pausas se abren las cortinas y el observador disfruta de una vista imponente.
En igual sentido, el auditorio Krauss de Gran Canaria. O unas cuantas aulas del Palacio de la Magdalen en Santander. O el hotel Meliá de Alicante. O las habitaciones del hotel Melia María Pita en Coruña frente a la playa de Riazor.
En mi ciudad natal, Barcelona, redescubrimos el mar con la transición democrática. Con Franco vivíamos de espaldas al Mediterráneo y cara al sol. Craso error.
Quien vive cara al mar ineluctablemente acabará enamorándose de la libertad, la naturaleza, el sosiego. Mirando al mar.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez