Tras una sesión de natación, sometido luego a un buen chorro de agua a presión en las cervicales y finalmente un cuarto de hora extendido con los brazos y piernas en cruz en un jacuzzi nmirando el paso de las nubes por el cielo de media tarde, la conclusión es ésta: lo mejor está dentro de mí.
No es el paisaje externo. No son los edificios. Ni las montañas. Ni tan sólo la gente circundante. Lo que aporta belleza serena al momento es la manera de mirar, embalsamado uno en la serenidad, viviendo el momento. El aquí y el ahora.
Si la paz existe se encarna en la sensación de flujo que acaricia la piel, anula los pensamientos y deja el cuerpo descansado. Flotando. Todo está bien. Nada falta ni sobra. El mundo está bien hecho.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez