He tomado en préstamo de mi vecina y coqueta biblioteca pública Lola Anglada el Oratorio de Navidad de Johann Sebastian Bach.
Escuchando a Bach se me hace harto verosímil la posibilidad de que Dios exista.
Aparte de las notas del genial músico, brilla con luz propia la sonoridad de la lengua alemana...
En mis tiempos de estudiante de lengua alemana transitaba por pueblos y ciudades de la antigua República Federal de Alemania con los ojos bien abiertos para detectar las Iglesias más próximas. No había domingo en que no me obsequiase con misas en alemán (católicas o protestantes, qué más me daba) con la correspondiente dosis de órgano y -en ocasiones- fragmento de cantata de Bach en vivo y en directo.
Las obras de Bach son auténticas catedrales del sonido. Destilan un toque de divinidad. De belleza sobrenatural. De regalo caído del cielo.
Cuando Bach suena las emociones más intensas pueden dispararse en cualquier momento.
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Estoy de acuerdo con el articulista.Bach es el mejor músico que yo haya escuchado jamás. El primer disco que escuché en mi vida fué " 3 conciertos para violines y viola en Re menor, en si menor..ect".Cada nota esá en su lugar, y eso lo dice una persona melómana,pero sin conocimientos profundos e música. Todas sus obras son insuperables, y, cúando te preguntas, escuchando su marvillosay perfecta música , si existe Diós, es porque provoca un sentimiento espiritual profundísimo.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
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