Quizá no nacer pero sí crecer. Como la espuma. Pero con la solidez de los grandes talentos...Nuestro amigo se ha convertido en una celebridad y nos sentimos desubicados.
¿Qué hay que hacer con ese amigo del alma cuya trayectoria se dispara, ya casi no le ves y se muestra asediado por doquier por personas con el mismo derecho que tú a disfrutarlo, aunque en el fondo uno siempre piensa que la antigüedad es un grado?
En más de una ocasión surge el impulso redentor, prevenirle al amigo con éxito y fama de los peligros que creemos que él no ve, aportar opiniones no solicitadas sobre algunas de sus nuevas amistades, montar estratagemas para recuperar los rituales de antaño (aperitivos, comidas, visitas a librerías, fines de semana en el campo, cenas con amigos comunes), seducirlo con el factor nostalgia, retarlo a poner a prueba su sentido de la fidelidad, eventualmente dejar traslucir nuestro enojo...o incluso llegar a pronunciar la terrible frase: ya no eres quien eras.
Los amigos galácticos viven en la excitación permanente (a veces a su pesar), irradian descomunal energía, a menudo se sienten en una nube, pero otras veces prisioneros en la red de los pequeños compromisos, no siempre tan felices como nosotros les imaginamos, idealizadamente, proyectando nuestras limitaciones.
Es entonces quizá cuando toca:
1.-Batirse en discreta retirada.
2.-Tener por no puesta cualquier promesa con que nuestros oídos fueron regalados en el pasado.
3.-Admirar su trayectoria con la gran paz que da el desinterés pleno.
4.-Abstenernos de formular opiniones no solicitadas sobre sus nuevos entornos personales.
5.-Estar allí, siempre latentes y disponibles - aunque de manera distendida- prestos a recibir la llamada para compartir nuevos momentos de gozo o eventualmente para socorrer al amigo con nuestro pequeño botiquín de auxilios emocionales.
En ese pequeño botiquín está toda nuestra grandeza concentrada a la vez que en nuestra actitud admirativa con el crecimiento del amigo, ahora lejos de nosotros.
Siempre nos quedará la satisfacción de haberle visto crecer. Privilegiadamente cerca.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez