Una considerable parte de los rectores de las Universidades españolas no están capacitados para presidir un acto público en inglés.
Me lo revela -avergonzado- alguien que los conoce.
Y yo me pregunto: si no han tenido la agilidad intelectual de incorporar a su acervo la lengua dominante, ¿tendrán suficiente cintura para diseñar organizaciones del conocimiento plenamente imbuidas de las nuevas tecnologías y de los más refinados procesos de gestión?
La Universidad española todavía huele a naftalina. Y eso sin duda influye en cascada. Las auténticas catedrales del humanismo debieran ser las Universidades. Pero en los claustros silban los cuchillos con la saña popia de ambientes de más baja ralea.
Una de mis grandes decepciones es ver como los templos del saber son a diario impunemente profanados. Rectores torcidos no pueden imprimir una línea recta a sus cometidos.
¿Y con qué autoridad moral vamos a exigir a los más jóvenes su inmediato bilingüismo con la lengua de Shakespeare si los mayores no predican con el ejemplo?
Una cosa es predicar y la otra dar trigo. Pobre Universidad.
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Por qué será, q los países en los q la corrupción y la delincuencia política, es el "modus vivendi y operandi", eso de la educación sólo les importa, desde el punto d vista d aumentar el analfabetismo intelectual? Pues al frente de cada organismo o institución, quien mejor defienda la causa.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
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Periodista Digital
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