Lo he bautizado la doble T. O lo que es lo mismo: TT. Igual a Talento con buen Talante.
Es el tipo de gente que busco. El talento no lo es todo. Ha de ir acompañado de un buen talante. Sé que esta última palabra está muy gastada por mor del lenguage político. Pero algún día resucitará.
Ese buen talante lo definiría como:
*una actitud básicamente serena ante la vida, no por pasotismo o ignorancia sino por tener algunas certezas ya contrastadas sobre lo que es esencial y lo que no.
*una inequívoca voluntad de servicio, de ser útil, aunque no tengamos un interés personal directo en juego.
*un tono afable en el trato.
*una voluntad de buscar la sencillez, de no crear problemas o complejidades absurdas.
*una lealtad inquebrantable al círculo íntimo, a nuestros escogidos con un respeto simultáneo a los que no pertenecen a él.
La doble T. Son dos letras que juntas crean un gran edificio. Un baluarte. Una plataforma para el despegue de proyectos de altos vuelos que no pierden el sentido de la realidad. Ya que parten de firme enraizamiento con la tierra. La tocan y desde ella se impulsan al infinito y más alla. La doble T.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez