La primera vez que le vi parecía un polluelo que jugueteaba con un móvil en la mullida butaca del hotel Meliá Victoria del Paseo Marítimo de Palma de Mallorca. Quería aprender a hablar bien en público y ante los medios.
Aquel polluelo se llamaba Jorge Lorenzo, apenas 19 años y ya campeón del mundo de 250 cc. Durante 2007 fui su coach de comunicación con sesiones periódicas en Barcelona.
Tales sesiones aparecen descritas en el reciente libro de memorias de Jorge Lorenzo que ha escrito el periodista de TVE Ernest Rivera y ha publicado la Esfera de los Libros. Se titula "Jorge Lorenzo: por dentro y desde fuera".
Aparecen anécdotas simpáticas y abundantes referencias a mi persona y a mi trabajo como pedagogo. Al libro me remito.
Fue un privilegio contribuir al desarrollo de la personalidad de un gran campeón llamado a protagonizar muchas gestas deportivas más.
Jorge me llamaba "el profe" y yo le llamaba "mi pupilo".
Espero reencontrarle pronto y verle perseverar en su gran espíritu de autoexigencia y bregándose también en ese otro gran circuito, el de la comunicación, no exento también de curvas peligrosas.
Pero él es un valiente.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
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