Leo con sorpresa que una información en The New York Times apunta la muerte por infarto de algún bloguero por exceso de celo.
Me cuesta admitir que el blog sea un instrumento maldito. ¿Cuántas periodistas han muerto por infarto puramente por llevar su dedicación al exceso?
Ciertamente la gestión de un blog tiene aspectos excitantes que comportan un plus de esfuerzo. Es tanta la instantaneidad del producto de lo que engendramos...
Llevo un año y medio casi como bloguero, he pasado por momentos muy diversos y si bien no puedo presumir de antigüedad, se me antoja el blog como una actividad cuanto menos psíquicamente rejuvenecedora.
Quiero llegar a blogero viejo. Estoy seguro de que los viejos blogueros nunca mueren. O cuanto menos su ciberlegado.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez