No me andaré con chiquitas: desprecio a Ronaldinho. Este futbolista brasileño que encandiló a la afición del FC Barcelona dilapida de manera miserable su talento deportivo.
Es tal la inconsciencia de este individuo, que consigue eclipsar con su estulticia tantas y tantas jornadas de gloria deportiva.
Por eso le desprecio: porque no respeta a los demás y no se respeta a él mismo.
A estas alturas de la película, un deportista como él no puede ignorar la incidencia de sus acciones en el estado de ánimo de tantas personas. Muchas de ellas de condición muy humilde, que buscan la redención en cosas tan prosaicas como los resultados de su equipo.
No tener tales sentimientos en cuenta se me antoja de una frivolidad tan inconmesurable, que por unos momentos abandonaré la tradicional moderación que subyace en la mayoría de mis inserciones y clamaré sin ambages: Ronaldihno es indigno.
Atributo extensible a la corte dilapidadora que le rodea, a los que callan lo que divulgar debieran y a los que mantienen este negocio deleznable llamado fútbol profesional.
Que no cuenten conmigo. Excepto para contarlo.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez