Caen gotas de lluvia sobre una Barcelona en jornada electoral. Se agradece la presencia del agua, tras tantas semanas de pertinaz sequía.
El agua, gran tema de debate. No es suficiente. Hay que gestionarla mejor. Al tener consciencia de su escasez, la valoramos más que nunca.
Aquí se cumple una vieja norma de oro de la economía de mercado: la escasez da valor, la sobreabundancia resta.
Cuando abrimos un grifo, sale agua. Incluso podemos escoger la temperatura. Y eso para nosotros constituye una trivialidad.
No lo es para millones de personas en el mundo, que a menudo han de recorrer a diario muchos kilómetros para proveerse de agua.
El líquido elemento que tantas veces despreciamos pasa a ser un bien escaso, revaluado. En disputa. Aseguran los expertos que buena parte de las guerras del futuro tendrán el agua como trasfondo.
¿Agua para todos? Necesariamente sí. Es imprescindible para nuestras vidas y nuestro desarrollo.
Pero precisamente su escasez dispara la tentación de controlarla en beneficio propio. Es el viejo mecanismo de la codicia.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez