Con qué elegancia recoge el refranero la mutabilidad de la suerte, la volubilidad de los estados de ánimo, el carácter cíclico de las cosas. Nos dice: si hoy no va bien, mañaña quizá sí. Un mensaje esperanzador.
Hay en este refrán la convicción de que los días vienen subordinados a factores inamovibles. Y que si tal factor no se puede cambiar, hay que esperar que cambie el propio día: venza uno y llegue otro.
Apela también el refrán -tácitamente- a la idea del descanso. Se supone que entre hoy y mañana descansaremos. En cuyo caso podremos ver las cosas de otra manera.
Martes, 14 de febrero
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Jaime Rodriguez
Miguel Ángel Violán
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
Casimiro López González
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Mercedes Guiot